Convolvulus arvensis L.
El término " malas hierbas " hace referencia a una serie de vegetación de aparición espontánea, que más que " malas " su presencia nos da información sobre el tipo de suelo que tenemos.
También sirven para alejar parásitos y plagas, fijar el suelo agrícola o combatir la contaminación. Algunas son tan conocidas como el bledo, la colleja o la caléndula. Su persecución histórica ha provocado que muchas de ellas se encuentren en la actualidad en peligro de extinción.
Las malas hierbas tienen utilidades por su extraordinaria capacidad de supervivencia. Así, pueden interferir positivamente con las especies manejadas, a través de procesos como el aumento de la fertilidad del suelo, y pueden usarse, además, para luchar contra la erosión o para recuperar suelos abandonados.
Otra utilidad de esta comunidad de plantas radica en la recuperación de suelos contaminados. Algunas son capaces de acumular en sus tejidos cantidades elevadas de metales pesados, como el cinc, el plomo, el manganeso o el cobre, que pueden encontrarse en los suelos a partir de residuos de la actividad industrial o minera. Otra ventaja de las malas hierbas es que atraen a insectos que, de alguna forma, atacan a aquellos otros que causan daños a las especies agrícolas. En muchos casos, la presencia de bandas de vegetación silvestre en los márgenes de los cultivos resulta favorable dado que sirven como fuente de polen y néctar para los adultos de insectos cuyas larvas son depredadoras o parásitas de insectos plaga. Así, se pueden disminuir los daños ocasionados por éstas en el propio cultivo.
Comprobamos que no es del todo apropiado señalar como " malas " a estas hierbas que nos hacen de barrera para controlar determinadas plagas y nos ayudan aportando determinadas sustancias al suelo.
Papaver rhoeas L


Muy interesante el tema y me encanta el estilo de letra utilizado en tu blog. ;)
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